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No Habrá Green Deal Sin Blue Deal

No habrá Green Deal sin Blue Deal

Yolanda Barahona, Jefa de RSC de Aqualia, analiza en esta tribuna la importancia de la colaboración para la gestión eficiente y sostenible del agua, sin la que no será posible una verdadera recuperación verde.

«El agua es vida». «El agua es futuro». «El agua es el elemento más transversal en la Agenda de Desarrollo Sostenible». «La crisis sanitaria, económica y social provocada por la COVID-19 ha puesto de manifiesto la importancia de una gestión eficiente del abastecimiento y el saneamiento del agua». «Las personas que trabajan en este sector son esenciales para el bienestar y la salud de los ciudadanos». Durante estos últimos meses hemos escuchado y leído esta y muchas más expresiones que colocaban al agua y su gestión en un lugar significativo. Durante la crisis causada por la pandemia, se han mantenido no solo los niveles de calidad sino también la asequibilidad de este servicio por parte de los ciudadanos. Desde el sector, este reconocimiento nos ha transmitido una gran satisfacción en estos momentos tan delicados.

Desde la estrategia y la visión a largo plazo que caracteriza a la industria, el sector del agua también está preocupado por el carácter de urgencia que esta etapa de recuperación COVID requiere. La Unión Europea con el Green Deal y el Gobierno de España a través del anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética han identificado la transición verde y la digitalización como los ejes clave del progreso de nuestras economías. Es por esto que toda la inversión irá dirigida a un nuevo modelo productivo que implique la descarbonización y un compromiso de neutralidad de emisiones para 2050.

Ante este escenario, mi voz va dirigida a los gobiernos, empresas y expertos. No sé si han debatido y planteado la necesidad de dirigir también la inversión hacia  el sector del agua. Un uso más eficiente en el uso de los recursos y un sector más competitivo ayudarían a construir las ciudades resilientes que los ciudadanos demandan. En España tenemos que hacer un esfuerzo inversor en nuevos sistemas públicos (catalogados en el plan DSEAR del MITERD), especialmente en depuración de aguas residuales (incumplimientos actuales de la Directiva Europea 271/91). Además, existen necesidades de renovación y actualización del parque de infraestructuras públicas existentes. Asimismo, nuestro país debe adaptarse a las nuevas exigencias de calidad y digitalización.

Para ello, el ODS 17 es clave, la ONU nos ha trazado el camino. Para el desarrollo de los países es necesario establecer asociaciones «basadas en principios y valores, que se centren en las personas y en el planeta».

Forma parte de nuestro propósito como empresa luchar contra el cambio climático y la adaptación a las nuevas exigencias de digitalización

Estas alianzas no son desconocidas al sector en el que trabajo. Llevamos años impactando positivamente en las poblaciones donde prestamos servicio de la mano de instituciones políticas, oenegés, medios de comunicación y ciudadanos. Forma parte de nuestro propósito como empresa luchar contra el cambio climático y la adaptación a las nuevas exigencias de digitalización. Numerosos proyectos son hechos y no solo palabras que reflejan el compromiso de Aqualia.

O las recientes PPA (Power Purchase Agreement), que mitigarán las emisiones anuales de GEI de la compañía, y que ahora suponen el 44%.

Desde este espacio, auguro que no habrá Green sin Blue (como ocurre en la naturaleza) y que no habrá Deal sin una reflexión profunda y valiente de todos aquellos que se enfrentan a empresas como Aqualia y las «etiquetan», impidiendo mejorar la vida de muchos ciudadanos. Es mucho más importante el Deal, ya que sin alterar de forma sustancial las estructuras políticas y económicas, no hay Green posible, ni Blue posible. Porque cuando todo sigue igual, se seguirá actuando del mismo modo.

El documental ‘Brave Blue World’ de Netflix destaca el proyecto All-gas de Aqualia.

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