En el camino hacia la circularidad la tecnología, el marco regulatorio, la búsqueda de soluciones innovadoras a lo largo de toda la cadena de valor y, por supuesto, la interdependencia sectorial y la transversalidad son algunas de las teclas clave que debemos conocer y aprovechar para liderar esta transformación sin perder competitividad. El jueves 20 de febrero se celebró en PATIO Campus la jornada “Misión Sostenibilidad: Estrategias No Waste”, donde no solo se escucharon con fuerza estas ideas para optimizar la cadena de valor fomentando la sostenibilidad empresarial, sino que también se presentaron buenas prácticas, herramientas y modelos que ya se están implementando con éxito.
Desde la trazabilidad de los materiales hasta la regeneración de ecosistemas marinos, pasando por la reducción del desperdicio alimentario en el sur de Europa y la integración de métricas de impacto, la jornada rebosó inspiración para seguir avanzando en esta misión compartida para alcanzar el ansiado zero waste y una cadena de valor completamente circular.
SOSTENIBILIDAD, UNA FORMA DE SER Y ESTAR
«¿Vamos a tener la tormenta de cola o el viento de frente? Es la duda en los últimos tiempos», abría la jornada Marta González-Moro, CEO de 21gramos e impulsora del movimiento Marcas con Valores, ante un contexto geopolítico global complejo, «pero no olvidemos que la sostenibilidad tiene un componente de mirada de medio/largo plazo y queremos seguir transitando hacia modelos más sostenibles. La sostenibilidad es atractiva, es un estilo de vida. Esto va de ser conscientes de los límites del planeta, y ello implica una nueva forma de ser y estar», sentenció en una llamada al activismo tanto a nivel personal como empresarial.
«La sostenibilidad es un reto de valientes», añadió Leticia López Reynosa, Community Outreach Manager de EIT Food, entidad creada por la Comisión Europea en 2008 para impulsar la innovación en el sistema alimentario. López Reynosa enmarcó todas las actividades de EIT Food en tres misiones, todas ellas enfocadas en la seguridad alimentaria: fomentar una vida más sana por el acceso a alimentos más saludables; reducir la huella ambiental en toda la cadena logrando un sistema alimentario net zero; y conseguir que el suministro de alimentos sea transparente, justo y resiliente «frente a cambios climáticos, a crisis políticas y económicas y frente a todos los retos que ahora mismo nos está planteando la sociedad», afirmó.
Respecto a la sostenibilidad empresarial que exige el siglo XXI, González-Moro retomó la palabra para presentar las tendencias generales en cuanto a una narrativa que pase de las best practices a las next practices. Del legado del siglo XX, basado en «crear riqueza» (la era del compromiso), pasamos a una etapa marcada por la Agenda 2030 y que busca «crear valor» (la era del desempeño). Según la impulsora de Marcas con Valores, «debemos transitar hacia la era de las consecuencias, centrada en un enfoque regenerativo». Y planteó el quid de la cuestión: «¿Qué puede hacer que aceleremos ese cambio sistémico? Lo que va a hacer que el sistema cambie son dos cosas: por un lado, la consumocracia o un consumo consciente; y, por otro, el activismo corporativo, que las compañías activen la integración de la tensión del impacto social y medioambiental», concluyó.
HACIA EL DESPERDICIO ALIMENTARIO CERO
En el marco de la jornada, los expertos de EIT Food, Leticia López Reynosa y Daniel de la Nogal, junto con Rubén González-Román, director de Investigación y Estrategia ESG de 21gramos, presentaron las principales conclusiones del informe La pérdida y el desperdicio alimentario en el sur de Europa, (Food waste & loss in the Southern Europe, en inglés), realizado por 21gramos en colaboración con EIT Food. Se trata de una investigación cualitativa que ha identificado los principales desafíos y oportunidades en la cadena de valor alimentaria con el objetivo de reducir el desperdicio y la pérdida de alimentos en los países del sur de Europa (concretamente en Portugal, España, Italia, Grecia, Turquía, Malta y Chipre), y recoge una amplia muestra de buenas prácticas.
López Reynosa puso el foco en las cifras del desperdicio alimentario: el 40% de los alimentos se pierde o desperdicia a lo largo de la cadena alimentaria. En su intervención, incidió especialmente en la importancia de transformar el actual modelo de catering en el sur de Europa y el concepto de buffet libre para reducir el desperdicio alimentario en la hostelería.
Por su parte, González-Román enumeró las «6+1 ideas clave para un nuevo paradigma», donde destacó la prevención para evitar la pérdida y el desperdicio de alimentos en cada eslabón de la cadena, la necesidad de adoptar un enfoque holístico, implementar políticas integrales y coherentes y unificar los criterios de medición, entre otras palancas para acelerar el cambio del sistema.
Daniel de la Nogal, Key Account Manager de EIT Food, dio a conocer los diferentes programas que tienen en marcha para apoyar el emprendimiento vinculado con la sostenibilidad en el sector alimentario, que «funcionan por convocatoria y ofrecen la posibilidad de financiación […] también para pequeñas, medianas y grandes corporaciones». Y recordó que «desde EIT Food apoyamos la innovación, siempre teniendo en cuenta el impacto de los proyectos». Por último, quiso recordar que el desperdicio es un problema transversal que afecta a todos los sectores, no solo al alimentario, y mencionó en concreto los residuos farmacológicos de los botiquines caseros.
EMPRESAS QUE LIDERAN EL CAMBIO
El siguiente bloque de la conversación estuvo dedicado a conocer cómo algunas corporaciones líderes en su sector ya están implementando estrategias a medio y largo plazo para transformar su modelo de producción y consumo, minimizando residuos y maximizando su eficiencia.
Desde L’Oréal España y Portugal, Javier Amores, Circular Economy & No Waste Officer, resumió los tres pilares de su compañía para minimizar las cifras de residuos: «Transformarnos a nosotros mismos, transformar el ecosistema y resolver grandes retos globales». Amores enumeró los cinco compromisos de impacto positivo de L’Oréal para 2030, entre los que se encuentra el compromiso de «no waste». Por otro lado, destacó la importancia de contar con un equipo multidisciplinar «para cambiar el mindset dentro de la compañía; hay que involucrar a todo el mundo para que tenga esa visión de sostenibilidad y no waste». Por último, subrayó que todavía queda mucho por hacer, de ahí la importancia de «apoyarnos de la innovación abierta y trabajar de la mano de startups que vengan a darnos soluciones que nosotros no tenemos». De hecho, el experto en economía circular y residuo cero de L’Oréal destacó que ya están empezando a trabajar con tres startups: CoCircular, Finds y Vaayu Tech.
Por su parte, Candela Aldao, responsable de Sostenibilidad en Mahou San Miguel señaló que «la economía circular es el modelo productivo del futuro y al que estamos dirigidos como compañía. Nos hace ser más competitivos e innovadores, y obviamente tiene beneficios para todas las partes». Según Aldao, en Mahou San Miguel entienden la economía circular como una palanca transversal en toda la estrategia de sostenibilidad. Se busca, por tanto, la circularidad energética, así como la circularidad de los envases y en el punto de venta, además de la valorización de los residuos en fábrica. Para la responsable de Sostenibilidad de la empresa cervecera, esa es una de las claves: «Seguir apostando por la I+D, por nuevas formas de valorizar nuestros residuos». El principal residuo que genera su actividad es el bagazo de malta (cerca de 200.000 toneladas anuales), un biorresiduo con un gran potencial que tradicionalmente se ha vendido como subproducto para alimentación animal. Sin embargo, desde la compañía se ha lanzado recientemente un proceso de innovación abierta que ha dado como resultado la reutilización de este residuo en forma de cucharitas o removedores, papel de oficina o incluso papel para el propio etiquetado. «Y la otra clave es la colaboración», añade Aldao, «que es esencial en cualquier reto de sostenibilidad, para llegar más lejos, más rápido y con menor coste. Uno de nuestros ejes es “crecer haciendo crecer”. No entendemos otra forma de hacer negocio».
Beatriz Castillo, adjunta a la Dirección de Desarrollo de Negocio (Residuos) de Veolia intervino a continuación para explicar a los asistentes el plan estratégico Green Up de la compañía a 2027, centrado en la descarbonización, la economía circular y la gestión optimizada de los recursos. Este plan abarca las tres áreas de negocio de Veolia: energías, aguas y residuos. «Lo hacemos colaborando, que es la única manera de poder cerrar el círculo», coincide con la anterior ponente, y afirma: «Somos gestores de residuos, pero nos centramos en el valor, ya sea en forma de materia o de energía». Poner el foco en el valor es lo que lleva a que un envase reciclable y fabricado a partir de materias recicladas tenga más valor que uno que no lo es. En este sentido, Castillo incide en que «lo que necesitamos es que haya una ecomodulación efectiva, que haga que se pague en función de la reciclabilidad que tiene un envase; que las grandes marcas trabajen con criterios de diseño para el reciclado pensando [en ello] desde el origen».
SOLUCIONES INNOVADORAS
Imaginar un futuro «residuo cero» pasa necesariamente por la búsqueda de soluciones innovadoras en economía circular. Por eso, la jornada no podría completarse sin la participación de startups que están ofreciendo herramientas y soluciones tecnológicas para seguir evolucionando en la senda de la circularidad. En este bloque dedicado a las startups de economía circular, compartieron su propuesta de valor las iniciativas de Miogas, Agrolinera y Gravity Wave.
«En Miogas estamos ayudando a los negocios que generan residuo orgánico (desperdicio alimentario o residuo orgánico) a transformarlo, de forma local, en el propio negocio, en gas para consumir ahí mismo (energía renovable) y en fertilizante», arranca su intervención Lucía Suárez Bonet, fundadora de Miogas. Uno de los proyectos concretos que están desarrollando es precisamente con el equipo de innovación de Mahou San Miguel para aprovechar el bagazo del que hablaba anteriormente su responsable de Sostenibilidad. «Estamos trabajando con ellos para que todo ese bagazo lo transformen en gas que a su vez sirva para fermentar más cerveza», explica Suárez. También en el sector de la agroindustria menciona otro proyecto con el que están colaborando en Almería, donde se generan dos toneladas diarias de fruta y verdura que ahora se están aprovechando para generar biogás. En el sector de la restauración, la emprendedora destaca el trabajo con Sodexo, quienes están midiendo cada residuo que se genera y ya están transformando en biogás entre 20 y 30 kg de residuo orgánico. En palabras de la fundadora de Miogas: «Son todo proyectos muy bonitos porque realmente cierran el círculo». Menciona que su iniciativa está también trabajando con hospitales, colegios, residencias de mayores y ayuntamientos. «La idea es que esta solución pueda usarla cualquiera, en cualquier lugar donde se genere un residuo orgánico, que tenga ese recurso para generar gas», concluye.
También vinculada a la generación de biogás está la iniciativa de Juan Gutiérrez Canseco, CTO de Agrolinera: «Somos una startup asturiana que lo que hacemos es digitalizar el proceso de recogida de residuos ganaderos, sobre todo en zonas minifundistas», defiende. «Somos capaces de hacer viables proyectos de biogás y de economía circular con sueros y con purines en zonas donde, sencillamente, de otra manera no serían rentables». Al hacerlo así, según Gutiérrez, «permitimos que los ganaderos tradicionales –que tienen menos de 300 vacas– no tengan que elegir entre ser sostenibles o ser rentables cuando crecen». La demanda de productos lácteos sigue creciendo, pero el terreno es el mismo, por lo que «el biogás es una alternativa circular fantástica, pero tiene que ser viable». La propuesta de Agrolinera utiliza una plataforma en la nube para romper con el problema de la última milla y permitir crear más eficiencia en la logística y la trazabilidad de los productos lácteos. En estos momentos están llevando a cabo un proyecto piloto con la comunidad de queseros en Picos de Europa y trabajando con la compañía Pascual para implementar opciones de digitalización que mejoren el proceso hacia la economía circular en lugares donde el impacto es clave.
Por último, cerrando el bloque dedicado a las startups, Amaia Rodríguez, CoCEO de Gravity Wave, compartió con los asistentes que desde su iniciativa llevan ya cinco años «trabajando con el objetivo muy ambicioso de recoger hasta el último kilo de plástico de los océanos». De nuevo, aparece el tema de la prevención como esencial para evitar la generación de residuos: «El objetivo al principio era recoger el plástico que estaba ya ahí, pero vimos que la prevención es clave». Sobre los retos que afrontan como startup, Rodríguez afirmó que «ha sido un camino lleno de baches y de cambios, pero a día de hoy estamos trabajando con más de 7000 pescadores tradicionales, sobre todo en el mar Mediterráneo», que es el mar con la mayor concentración de plástico del planeta. El principal reto es conseguir que los residuos dejen de serlo y se transformen en materias primas de valor. «Cada mes vamos a 105 puertos pesqueros en cuatro países distintos (Grecia, Italia, Egipto y España), donde estos pescadores llenan los contenedores de basura, y hay que darle una logística, un reciclaje, un lavado… y que las empresas puedan obtener unas materias primas de calidad». En esta línea, desde Gravity Wave están trabajando con los equipos de innovación y marketing de firmas como BMW y Mini. «El mayor reto en conseguir materias primas de calidad y llegar a reciclar el 100% de los residuos que recogemos». Ahora están en el 65% y siguen avanzando para ir aumentando ese porcentaje poco a poco.
RETOS Y OPORTUNIDADES
La jornada concluyó de la manera más práctica y participativa posible, con un workshop impartido por Pilar Prior Fernández quien, mientras recibía a los participantes en una sala dispuesta para ello en PATIO Campus, comentaba: «Lo que queremos con este taller es que de todo lo que se ha hablado durante la jornada en el ágora, ahora entre todos detecten los retos y oportunidades de una forma divertida, y que se den cuenta de que los retos son, al mismo tiempo, las oportunidades». Así se dio por finalizada la jornada “Misión Sostenibilidad: Estrategias No Waste”, con todos los desafíos claramente identificados, y con esa motivación ilusionante que dan las oportunidades para transformar el futuro hacia la circularidad.


