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La nueva era de la movilidad: IA al servicio del volante

La inteligencia artificial está redefiniendo cómo vivimos, cómo decidimos y cómo nos movemos. En ese cruce entre tecnología y futuro, el coche inteligente se está convirtiendo en un activo estratégico para la sostenibilidad y la toma de decisiones. En la sexta edición de #AyvensTalks, organizada por Ayvens junto a 21gramos, varios expertos del ámbito industrial, tecnológico y empresarial exploraron qué implica diseñar vehículos con sistemas más inteligentes capaces de anticiparse, tomar decisiones y optimizar los trayectos.


El tango entre la inteligencia artificial y la sociedad suena más alto que nunca. Conquistados por todo lo que promete, avanzamos con ella en un baile perfecto mientras que, a veces, las inquietudes en torno a su integración y el futuro de la humanidad nos hace pisarnos los pies. Dos pasos adelante, uno atrás. Cada día buscamos seguir el ritmo sin dejar de preguntarnos cómo hacerlo mejor, con más conciencia y más criterio, para garantizar que la inteligencia artificial nos acompañe en la construcción de un futuro más justo y conectado.

En ese mismo baile, la movilidad ya cambia de compás. La inteligencia artificial, con su capacidad para leer y procesar enormes volúmenes de datos y activar nuevas formas de conectividad, está redefiniendo el papel del vehículo: ya no es un simple medio de transporte, sino un sistema inteligente capaz de anticiparse, tomar decisiones y optimizar los trayectos.

En la sexta edición de #AyvensTalks, celebrada por primera vez en Barcelona, varios expertos del ámbito industrial, tecnológico y empresarial analizaron precisamente cómo el coche inteligente se está convirtiendo en un activo estratégico que influye directamente en la eficiencia operativa, la sostenibilidad y la toma de decisiones. Así, si durante años la innovación en automoción se ha medido en términos de prestaciones —velocidad, potencia o diseño—, hoy el foco se desplaza hacia la capacidad del vehículo para interpretar información y actuar en consecuencia.

Ese cambio, lejos de ser teórico, ya está ocurriendo. Esa es la síntesis del momento que atraviesa el sector. Así lo afirmó en la charla inspiradora que inauguró la jornada Fran Espadas, Brand Manager de Renault España: «Los coches del futuro no van a ser los más rápidos, van a ser los que mejores decisiones tomen por nosotros». Del rendimiento mecánico a la inteligencia del sistema; en otras palabras, hablamos de un vehículo que ya no se limita a reaccionar, sino a entender lo que ocurre dentro y fuera de él gracias a un exhaustivo análisis de datos en tiempo real.

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Una capacidad clave no solo en la relación entre conductor y vehículo, sino también en su interacción con el plano urbano. Esto requiere un cambio de enfoque en el sector, como advirtió Espadas: «Necesitamos una visión 360º de la inteligencia artificial y esto empieza en el propio proceso de fabricación del coche».

De la asistencia a la conducción a la autonomía progresiva

Un buen ejemplo de cómo este cambio empieza a tomar forma lo encontramos en el corazón de Barcelona. Allí, Renault, junto a la compañía tecnológica WeRide, ha puesto en marcha la prueba piloto de un minibús autónomo capaz de circular sin conductor en entornos controlados bajo supervisión remota. Se trata de un vehículo con un nivel 4 de autonomía que ofrece ventajas claras en los costes de adquisición y operación para este tipo de servicios.

Esto es especialmente relevante si tenemos en cuenta que la mayoría de vehículos se sitúan en niveles 2 o 2+ de autonomía donde el coche asiste, pero el conductor sigue al volante. Sin embargo, tal y como se abordó en la posterior mesa redonda moderada por David Henche, responsable de Comunicación y ESG de Ayvens España, esto no se debe tanto a una limitación tecnológica como a un entorno regulatorio que avanza a un ritmo más lento que la propia inteligencia artificial.

En esta conversación participaron con la participación Roby Moyano, Cofundador y Head of Product de Bia, Clara Santos, Directora General de Ayvens España y Esteve Almirall, Full Professor de IA e Innovación en ESADE y Director del Center for Innovation in Cities, quien insistió en que la conducción autónoma está abriendo una nueva etapa en la evolución de las ciudades. Fue claro: «Estamos en un momento apasionante de la movilidad».

En este contexto, los expertos se mostraron de acuerdo en que las ayudas a la conducción (ADAS) adquieren un papel clave. No solo mejoran la seguridad, sino que actúan como una capa intermedia en la que el vehículo empieza a interpretar el entorno, intervenir y participar en la toma de decisiones. El resultado: reducción de costes y reorganización de los tiempos y flujos de transporte, lo que se traduce en descongestión urbana y ciudades más cercanas y habitables.

Electrificación de flotas: cuando la eficiencia depende del dato

A partir de esta primera aproximación, la conversación se amplió para abordar cómo esta evolución se traduce en la práctica en la gestión de la movilidad. Un diálogo que puso el foco en el papel de los datos, la conectividad y la inteligencia artificial para integrar el vehículo en un sistema cada vez más conectado, y en cómo estas capacidades impactan en ámbitos como la ciudad, la electrificación de flotas o la optimización de la recarga.

Según señaló Roby Moyano, cofundador y Head of Product de Bia, estas tecnologías permiten optimizar cuándo cargar los vehículos, anticipar sus necesidades energéticas en función de los patrones de uso y mejorar el mantenimiento predictivo de las flotas. Aunque recordó que la recarga del vehículo eléctrico, especialmente en flotas comerciales, sigue presentando retos operativos: «Todavía hay problemas relacionados con interrupciones en la red eléctrica o con la comunicación entre el vehículo y el cargador, pero con la IA podemos disparar procesos que minimizan la probabilidad de que esto suceda».

Porque a medida que el coche gana capacidad analítica, también se conecta con un entorno cada vez más digitalizado donde los datos circulan en tiempo real y permiten coordinar distintos elementos del sistema de movilidad. Por eso la energía entra como una variable clave: no se trata solo de cuánto consume el vehículo, sino de cuándo se carga, cómo se gestiona y cómo se integra en la operativa.

Para empresas de movilidad como Ayvens, esta transformación se traduce en un cambio en la forma de gestionar. Clara Santos, Directora General de Ayvens España, lo resumió así: «La inteligencia artificial nos puede ayudar a eficientar cualquier proceso y eso, en un negocio de servicios como el nuestro, tiene un impacto directo en el coste total de uso del vehículo (TCO).

La diferencia es que ese impacto ya no se limita a optimizar un elemento concreto, sino que afecta al conjunto de la operativa: consumo, mantenimiento, planificación o disponibilidad. Todo ello a partir de una misma base: el dato, pero también de la capacidad de integrarlo y trabajar de forma coordinada con otros actores del ecosistema. «La IA está ahí y podemos utilizarla, pero tenemos que ser capaces de construir todo eso sobre el dato que ya tenemos para aportar valor a las flotas y a quienes utilizan nuestros servicios», explicó.

La sesión celebrada en la ciudad condal finalizó con una reflexión compartida: el futuro nunca se construye en paralelo; la colaboración entre los distintos actores del sector ya no es una opción, sino una necesidad. Más que nunca, con una tecnología que avanza tan deprisa, coordinar esfuerzos, sumar capacidades y entender que el papel de cada uno es imprescindible da sentido al futuro de la movilidad. Porque solo podemos avanzar cuando bailamos al mismo ritmo.

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