La movilidad sostenible no se crea ni se destruye; siempre se transforma

En el corazón de la automoción se está escribiendo una nueva historia donde la economía circular pasa a ser sinónimo de estrategia, innovación y resiliencia. En la quinta edición de #AyvensTalks, organizada por Ayvens junto a 21gramos, varios expertos de la industria destacaron las oportunidades de este nuevo paradigma: reducción de costes, innovación tecnológica, generación de empleo especializado y mejora de la resiliencia industrial.


Si nos paramos a pensarlo, todo lo que conocemos tiene su propio ciclo de vida. Desde lo más abstracto hasta lo más concreto, siempre existe un principio y un final. Y, por tanto, también una historia. La de la movilidad sostenible, curiosamente, es una que nunca empieza ni termina; existe. No arranca en el tubo de escape ni acaba cuando apagamos las luces y nos quitamos del volante. Tampoco se agota en el debate de la electrificación o en las conversaciones en torno a la innovación para hacer más limpias nuestras ciudades. Nace, crece, se transforma y, siempre, permanece. Nunca muere: sigue viva mucho después de que un vehículo alcance el final de su vida útil.

Esta fue la idea con la que arrancó la quinta edición de #AyvensTalks, moderada por David Henche, responsable de Comunicación y ESG de Ayvens España. Una conversación que exploró de la mano de numerosos expertos cómo la economía circular puede convertirse en una ventaja para impulsar la eficiencia, la innovación y la resiliencia ante las actuales tensiones del mercado y la escasez de recursos, recordándonos que la sostenibilidad es una historia que escribimos cada vez que nos movemos.

En esta ocasión, fue Elena Galante, ESG Senior Advisor y experta en movilidad sostenible, quien arrancó el encuentro lanzando una afirmación contundente: «No hay movilidad sostenible sin economía circular». Durante años, como explicó la experta, el debate sobre la movilidad sostenible se ha centrado generalmente en la reducción de emisiones cuando, en realidad, el impacto del sector es mucho más amplio. Influye en la extracción de acero, aluminio, plásticos y caucho, en el consumo energético en fabricación, en la generación de residuos (más de 1,2 millones de toneladas al año en España) y en la gestión del fin de vida del producto. 

Teniendo en cuenta que el sector del transporte representa cerca del 30% de la huella climática española y que casi un tercio corresponde al transporte por carretera, argumentaba, reducir el análisis de la movilidad únicamente a la cuestión del carbón es simplificar un sistema mucho más complejo, lo que nos dificulta tener la visión completa del bosque. 

«Tenemos que ir más allá de las emisiones y empezar a medir también las toneladas de materias primas que ahorramos, la durabilidad de los productos o la capacidad de reutilización», señaló. Ese cambio de mirada es clave para avanzar a los siguientes niveles y, como aseguró la experta, está impulsado por un auténtico “tsunami normativo” que abarca desde el Pacto Verde Europeo de 2019 hasta la nueva regulación sobre baterías, residuos o vehículos fuera de uso. En otras palabras, Europa está marcando un rumbo claro.

Sin embargo, la cuestión ya no está en cómo cumplir la normativa, sino en cómo hacerlo de forma rentable. En definitiva: hacer más con menos. O, como sintetizó Galante: convertir la circularidad en una palanca de rentabilidad y resiliencia industrial.

Circularidad, piedra angular del futuro

Tras la charla inspiradora, el quinto encuentro de Ayvens sentó ante los asistentes a los expertos de la industria para profundizar en esa idea del binomio economía circular-práctica industrial, operativa y estratégica del sector de la automoción. Una conversación viva y reveladora que invitó a repensar la movilidad sostenible en torno a la integración de materiales reciclados y reciclables, el reacondicionamiento para la extensión de vida útil de los vehículos, la eficiencia en la gestión de flotas y la importancia de la colaboración entre fabricantes, proveedores y gestores de flotas para acelerar la transición y responder a las nuevas exigencias normativas europeas. 

Así, Jaime Hernández, Head of Sales Retail West & Fleets Spain en Goodyear, explicó cómo la circularidad en el sector pasa por transformar materiales, procesos y mentalidad. La innovación ya está en marcha con neumáticos con alto contenido sostenible, nuevos compuestos y trazabilidad reforzada. Pero, insistió, no es solo cohesión de reciclaje: es repensar cómo fabricamos, cómo usamos y cuánto duran los productos.

El verdadero reto, a ojos de Alicia Segura, Communication & PR Manager de Carglass España, está en la cultura. «Tenemos que ayudar a las personas a adoptar nuevos hábitos. Esa es la gran oportunidad», afirmó, poniendo el foco en el factor humano. Se trata de convencer al usuario de que reparar es seguro, rentable y responsable. Además, recordó que reparar en lugar de sustituir es una de las decisiones más poderosas —y más invisibles— de la economía circular. 

En el ámbito industrial, Álvaro Jiménez, subdirector de Carrocerías dentro del proyecto Refactory de Renault Group, explicó cómo el fabricante entiende la circularidad en tres fases: fabricación, uso y fin de vida. Precisamente esta marca ha reducido un 28% sus emisiones apoyándose en proyectos de reacondicionamiento y remanufactura que prolongan la vida útil de los vehículos y reducen significativamente su impacto.

Desde la perspectiva del renting, Antonio Cruz, director comercial y de marketing de Ayvens, recordó que la economía circular no es un concepto lejano: ya late con fuerza en industrias como la moda, donde el mercado de piezas recicladas no para de crecer. En automoción, esa misma energía se refleja en que el mercado de piezas remanufacturadas se duplicará antes de 2030. Y ahí es donde el renting entra en juego ya que, por su propia naturaleza, no solo facilita la reutilización planificada y el reacondicionamiento, sino que convierte cada vehículo en protagonista de varias vidas. Esa es la piedra angular del negocio.

Barreras físicas y mentales

A la hora de hablar de las barreras en esta transformación es importante que seamos honestos con nosotros mismos: la tecnología ya no es el principal obstáculo. Existen otros, por supuesto —infraestructuras, logística inversa, capacidad de reciclaje—, pero los más difíciles de superar son invisibles. Falta confianza en las piezas reutilizadas, falta conciencia de reparación y falta integración de la circularidad como eje transversal en las estrategias corporativas. «La transformación tiene que estar dentro de las compañías», subrayó Jaime Hernández. 

Alicia Segura, por su parte, señaló que la comunicación es clave a la hora de generar esa confianza. Y, como resumió Galante, la movilidad sostenible no es posible sin un ecosistema circular rentable. El siguiente paso es, por tanto, cerrar el círculo.

Las cuatro palancas para transformar el sector

Estas son las propuestas que hicieron los expertos en la quinta edición de #AyvensTalks para dar el siguiente paso en la movilidad sostenible:

  1. Ecodiseño. Diseñar pensando en todo el ciclo de vida del vehículo, incorporando materiales reciclados, reduciendo pesos y aumentando la durabilidad.
  2. Refabricación y reutilización. Refabricar un motor puede consumir hasta un 85% menos de carbono que fabricar uno nuevo. El recauchutado de neumáticos reduce entre un 60% y un 70% las emisiones.
  3. Reciclaje con calidad: El aluminio reciclado requiere hasta un 95% menos de energía; el reciclaje de baterías puede recuperar hasta el 95% de algunos metales.
  4. Servitización: Modelos como el renting, el leasing o el pago por uso permiten aumentar la tasa de utilización de los activos y prolongar su vida útil. 

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