No se mueve sola, pero puede enseñarnos a movernos mejor: en un mundo donde cada desplazamiento cuenta, la inteligencia artificial se perfila como una brújula tecnológica para diseñar soluciones más inteligentes, eficientes y humanas. La tercera edición de #AyvensTalks reunió a especialistas en tecnología y movilidad para imaginar y empezar a construir un futuro más sostenible.
En 1950, el matemático Alan Turing se hizo una pregunta que marcó un antes y un después en la historia de la tecnología: ¿pueden las máquinas pensar? Setenta y cinco años después, más que preguntarnos si las máquinas piensan, nos preguntamos cómo piensan y, sobre todo, para qué.
La inteligencia artificial, dicen, no tiene emociones. Pero lo que sí tiene es impacto. Y si no que se lo digan a las ciudades, esos organismos vivos que crecen, cambian, se congestionan y se recalientan. En ellas, las decisiones que se toman afectan de forma directa al bienestar colectivo y es ahí donde la IA se está revelando -en el buen sentido de la palabra- como una herramienta esencial para redibujar los mapas del futuro.
Precisamente este fue el principal tema de conversación de la tercera edición de #AyvensTalks: Cómo la IA está revolucionando la forma de movernos, celebrada el pasado 22 de mayo en Madrid por Ayvens, líder en movilidad sostenible. Una nueva cita con grandes expertos en un foro de ideas que busca inspirar nuevas formas de movilidad más sostenibles, inteligentes y humanas capaces de responder a los grandes retos de nuestro siglo.
La mañana arrancó con una bienvenida a cargo de David Henche, responsable de comunicación y ESG de Ayvens España, quien subrayó el propósito del encuentro: aprender de todos aquellos que están usando la tecnología no como fin, sino como medio para transformar la movilidad.

La encargada de abrir la conversación fue Victoria Gómez, líder de IA en IBM, quien ahondó en la importancia de impulsar una visión estratégica alineada con un despliegue de conocimiento técnico al alcance de todos. Guió a los asistentes en un viaje desde los orígenes de la inteligencia artificial hasta la era actual de la IA generativa y la computación cuántica.
«En la IA generativa hemos puesto siempre el foco en desarrollar modelos que son pequeños dentro de los grandes, que tienen menor consumo energético, menos emisiones, y otras variables tecnológicas, como menos alucinaciones. Con ellos se incrementa el nivel de transparencia», explicaba. «En el futuro lo que viene son bits, qbits y neuronas», una combinación que permitirá no solo procesar datos de forma más rápida, sino diseñar soluciones más eficientes en la movilidad urbana, la planificación de rutas o la predicción de emisiones.

Infraestructuras que piensan, autobuses que deciden
El punto culminante del encuentro se dio durante la charla entre los expertos en tecnología y movilidad, también fue moderada por David Henche. Una mesa compuesta por perfiles que ofrecieron una mirada panorámica sobre el presente y futuro de la IA.
Miguel Melchor, director de Movilidad Urbana y Nuevas Soluciones en Abertis, defendió el papel de las infraestructuras inteligentes como columna vertebral de la movilidad sostenible. «Las zonas de bajas emisiones han llegado para quedarse, pero deben adaptarse a la realidad de cada ciudad», puntualizó. «La movilidad no será sostenible si no es también segura, social y económicamente viable». Para ejemplificarlo compartió con los oyentes varios casos exitosos del uso de IA en semáforos, sensores y peajes, donde el procesamiento de datos en tiempo real permite tomar decisiones más precisas, minimizar la congestión y reducir la contaminación.
Desde una perspectiva más experimental, Ángel L. Estrella, socio fundador de E-BUSKAR y asesor de AAPP Mobility, compartió los aprendizajes del primer autobús autónomo en funcionamiento en la Comunidad de Madrid, un proyecto piloto puesto a prueba a principios de años en Leganés.
«La inteligencia artificial permite una conducción más segura, con sistemas de sensores que cubren cada ángulo del vehículo. Este salto tecnológico no reemplaza a las personas, sino que multiplica su capacidad», aseguró. De hecho, este tipo de transporte ya está operativo en países como Noruega, lo que demuestra su viabilidad y urgencia.

Aprender a predecir lo impredecible
El turno de Luis F. Sánchez Merchante, ingeniero de telecomunicaciones y profesor en ICAI-Comillas, trajo la voz académica al debate. Con un enfoque pedagógico, explicó cómo el machine learning permite simular y anticipar patrones de tráfico, estimar niveles de contaminación y planificar con datos una mejor gestión urbana. Habló, entre otras cuestiones, sobre cómo actualmente es posible realizar la predicción del tráfico en las 9.100 calles de Madrid con apenas un 10% de sensores distribuidos, demostrando que la IA es, ante todo, una herramienta de apoyo para tomar decisiones.
Clara Santos, directora de Estrategia, IT & Digital en Ayvens España, aterrizó por su parte la conversación en el ámbito de la empresa detallando cómo Ayvens está usando inteligencia artificial para electrificar flotas, optimizar rutas o mejorar la experiencia de cliente en el renting inteligente. «No se trata solo de reducir emisiones, sino de devolver tiempo de calidad a las personas, de aportar soluciones que faciliten su día a día», afirmó.
Así, a través de herramientas digitales, Ayvens busca una movilidad más accesible, flexible e inclusiva, donde la tecnología esté siempre al servicio del usuario con distintas opciones: desde la monitorización de las rutas de los conductores mediante big data que permite conocer el sector en el que trabajan y qué vehículo se adapta mejor a sus necesidades laborales; hasta soluciones de mantenimiento predictivo, con herramientas que anticipan averías, sugieren el after market más adecuado y económico, y recomiendan el taller más conveniente.

«El objetivo fundamental es que las personas puedan dedicar su tiempo a aspectos que les aporten más valor, lo que nos hará una compañía más eficiente y, sobre todo, nos permitirá ofrecer mejores soluciones», puntualizó. Es todo una cuestión de propósito.
De hecho, esa es la palabra sobre la que orbitó la conversación de los expertos durante esta tercera edición de #AyvensTalks: en lugar de dejarnos invadir por el miedo a la automatización, necesitamos reflexionar sobre los desafíos pero, sobre todo, las oportunidades que la inteligencia artificial supone para nuestras ciudades.
En palabras de Victoria Gómez, «la IA de confianza se construye con transparencia, explicabilidad y respeto por los datos». Repensar la movilidad implica reconsiderar cómo vivimos. Y en este proceso, la inteligencia artificial no reemplaza a la humana, simple y llanamente la complementa y la impulsa.



