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B The ReChange: Herramientas Para Aprender A Repensar Y Reactuar AHORA 

B The ReChange: herramientas para aprender a repensar y reactuar AHORA 

Rubén González-Román Quignon, consultor de Marca de 21gramos, profundiza en este segundo artículo de la serie «B The ReChange» en el movimiento B Corp y las Empresas B, que están demostrando, con hechos, el poder transformador de las organizaciones para rediseñar los indicadores de progreso hacia un mundo más justo, humano y sostenible.

*En el artículo anterior, el autor analiza el contexto sistémico del escenario actual, que da cuenta de la tendencia hacia un mundo más consciente (punto 1) y puntual, que revela cómo el coronavirus ha puesto el contador a cero para resetear el sistema (punto 2). Puedes leerlo en este enlace.

3) Las B Corps como líderes del cambio

La historia de la humanidad se repite en espirales. La teoría del retorno cíclico nos devuelve al capítulo concreto en el que héroes y antihéroes se enfrentan por la salvación de la sociedad y su entorno.

En 2008 nace un movimiento de empresas que creen en una mejor manera de hacer negocios («We Believe in a Better Way Of Doing Business»). Su medio es usar el poder de los negocios y el mercado como fuerza para el bien común con el objetivo de transformar el mundo. Actualmente son más de 3.000 compañías en todo el mundo repartidas en 70 países y representando a 150 industrias con un único objetivo: que un día todas las compañías compitan por ser las mejores no DEL mundo, sino PARA el mundo.

Las denominadas B Corp buscan liderar el cambio positivo («B The Change») y están y seguirán demostrando con hechos su papel de impacto ante la transformación del sistema. Compañías reconocidas internacional y nacionalmente como Patagonia, Ben & Jerry’s, Danone, Ecoalf, Impact Hub, Triodos Bank, Holaluz, Fairphone o Change.org están compartiendo activamente el propósito, motivando a los convencidos y dejando en evidencia a los negacionistas. Todas han firmado la Declaración de Interdependencia B Corp, que se convierte en un manifiesto lleno de optimismo y perspectiva sostenible.

Sin olvidar reconocer diariamente su imperfección y humildad (en definitiva, características de lo humano) recientemente dieron un golpe en la mesa en plena Conferencia del Cambio Climático de las Naciones Unidas. Superando la frustación tras la mediocricidad de las negociaciones en la COP25, donde el tagline del foro «Time To Act» se convirtió en paradoja, más de 500 Empresas B (27 de ellas españolas, entre las que se nos encontramos 21gramos/MarcasConValores) decidieron firmar un acuerdo bajo la denominada campaña NetZero2030. Después de haber promovido la firma de la Declaración de Emergencia Climática durante 2019, hicieron público su compromiso de reducir a CERO sus emisiones netas de gases de efecto invernadero para el año 2030, veinte años antes de las metas marcadas en el Acuerdo de París para 2050. En prensa, este anuncio tuvo una gran repercusión tanto a nivel internacional como nacional, dando una gran visibilidad al movimiento en su conjunto.

La Comunidad B está experimentando un momento dulce. B Lab (organización que soporta a las B Corps y su Comunidad) ha sido nombrada como “TOP5 World’s Most Innovative Companies for 2020 por la prestigiosa lista anual de Fast Company.

Además, ya han sido compartidos públicamente durante los últimos años indicadores de Triple Impacto relacionados con la rentabilidad, atracción de talento, de inversores/capital o beneficios socioambientales de estas empresas B sobre los que profundizaremos en otro artículo. Por contextualizar y mencionar unas pocas «Reasons To Believe» y hechos trazables, por ejemplo, si nos fijamos en el informe Just Good Business An Investor’s Guide to B Corps de Yale, Patagonia y Caprock (marzo 2018) descubrimos tres evidencias:

  • Las Certifed B Corporations (B Corps) tuvieron una mayor tasa de crecimiento en facturación que las empresas públicas de similar tamaño durante la Gran Recesión y en cada uno de los años entre 2006 y 2011.
  • Investigadores de la School of Management de SUNY Binghamton descubrieron que las B Corps tuvieron un impresionante 50.48% de tasa de crecimiento de facturación durante la crisis financiera de 2008.
  • Casi todos los inversores capital riesgo de Silicon Valley han invertido en al menos una Benefit Corporation.

Por otro lado, si atendemos a la Memoria de B Lab Spain 2018:

  • El 75% de las B Corp obtienen un rango de marca de 9 y 10 mientras que la media se sitúa en 5.
  • La mayor parte de las B Corp tienen un ratio salarial de un quinto o menor entre el sueldo más alto y el más bajo de la empresa.
  • Las B Corps han experimentado un crecimiento de las ventas tres veces mayor que el promedio de su sector.

En definitiva, el movimiento está demostrando con hechos su impacto. Recientemente, al igual que otras organizaciones y personas que están aportando su granito de arena a la lucha contra el virus, las Empresas B han fortalecido su implicación en la causa global, concretamente en marzo de 2020 durante el B Corp Month y en pleno contexto COVID-19, a través de acciones prácticas: donaciones, contenidos/tips de divulgación/sensibilización, descuentos, equipo…


Las B Corps han demostrado, están demostrando y demostrarán su rol como colectivo en la creación de un sistema económico más inclusivo, igualitario y regenerativo para todos y para el planeta


4) Herramientas para aprender a co-innovar: la Comunidad B y la Herramienta BIA

La Comunidad B cuenta con iniciativas que promueven y facilitan la co-innovación como encuentros globales de co-inspiración (Encuentros +B, B Corp Summit, Champions Retreat, B Inspired, Mujeres + B…), programas públicos donde las ciudades son las protagonistas (Ciudades +B), colaboraciones universitarias y educativas o incluso una red de Multiplicadores B que permiten la mayor divulgación, comunicación y entendimiento el estado actual del movimiento.

Todas estas iniciativas, como hemos visto, permiten a las empresas B compartir experiencias y aprender a RECOLABORAR con los principales líderes empresariales de la sostenibilidad que comparten propósito y valores; intensificar su comunicación, visibilidad y difusión de su esencia en medios o atraer talento, inversores y capital alineado con la misión.

No obstante, de todas las herramientas disponibles, existe una en concreto que facilitará el dibujo del hacia el REACTUAR de toda organización que quiera ser parte del cambio. La Comunidad pone al servicio no solo de las propias B Corps sino de cualquier tipo de organización que quiera repensar, adaptar y mejorar sus estándares de desempeño social y ambiental, transparencia pública y responsabilidad empresarial el B Impact Assesment o Herramienta de Impacto B.

Una herramienta online, gratuita y confidencial que evalúa a través de un sistema de preguntas, respuestas y aporte de documentación cómo las operaciones y el modelo de negocio de la empresa generan un impacto positivo en 4 áreas concretas: los trabajadores, comunidad, medio ambiente y clientes. Este impacto positivo está respaldado por los requisitos de transparencia y responsabilidad legal. La Certificación B Corp que las Empresas B consiguen al obtener una puntuación verificada por encima de 80 sobre 200 puntos no solo acredita en qué áreas destaca la compañía, sino que garantiza su compromiso de considerar en la toma de decisiones a todos los grupos de interés ahora y en el futuro, al estar obligadas a incorporarlo (requisito indispensable) en la estructura legal de gobernanza (estatutos) de la compañía.

Guía para la Gran, Mediana y Pequeña empresa para convertirse en B Corp

Como Multiplicador B, consultor de la agencia 21gramos y responsable del equipo de gestión de la certificación de la propia consultora, me gustaría compartir desde mi experiencia y el conocimiento del que me he nutrido durante este tiempo gracias a la Comunidad B, las principales ventajas y beneficios de esta herramienta para toda aquella empresa que quiera contribuir al reseteo del sistema:

  • El modelo de preguntas y respuestas permite definir indicadores y métricas por cada área de impacto que facilitan evolucionar/adaptar/optimizar los que ya tengamos establecidos o incluir nuevos que no habíamos contemplado. Ejemplos de preguntas.
  • El modelo de puntuación permite compararse con otros miles de organizaciones del mismo y otros sectores para seguir mejorando en el camino y en la búsqueda de ser un poquito mejor empresa para el mundo.
  • Posibilidad de tener un panorama rápido e instantáneo en 30 minutos gracias a un primer informe de evaluación.
  • Ejemplos prácticos y casos de éxito de otros líderes empresariales por cada área para inspirarnos.
  • Reportes personalizados de casos y mejoras.
  • Posibilidad de vincular nuestros indicadores a los Diez Principios de Pacto Global de la ONU y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible gracias a la alianza global entre B Lab y UN Global Compact con el SDG Action Manager.
  • El proceso de certificación impulsa la cohesión y comunicación entre departamentos para la búsqueda de información y documentación poniendo en valor la sostenibilidad y el triple impacto como un objetivo y propósito trasversal a la compañía.
  • Los técnicos de B Lab requieren de forma aleatoria la verificación de las respuestas recurriendo a la solicitud de documentación que demuestre lo especificado por lo que traerá como consecuencia el fortalecimiento de los business case y la evolución o creación de protocolos de gestión y creación/recopilación de información, documentación y comunicación dentro de la empresa.
  • Desempeño real y propósito ligado a estatutos de la empresa.

Para repensar el sistema es necesario repensar los indicadores de progreso de las empresas del Siglo XXI. El BIA y la Comunidad B son el pasaporte que permite establecer una hoja de ruta alineada con el propósito universal y convertir a esas empresas en las mejores PARA el mundo.


5) Conclusión: B The ReChange

«Ningún problema actual requiere de una solución técnica. Se trata siempre de problemas sociales», sostiene el filósofo alemán Anselm Jappe.

Pablo Santoro, profesor en el Departamento de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, nos muestra de qué forma la sociología del coronavirus nos permite entender la influencia sistémica de este contexto concreto. Pero también, por otro lado, nos invita a reflexionar: ¿por qué no nos enfrentarnos a la crisis climática con la misma urgencia que lo hemos hecho contra el COVID-19? Al igual que la lucha contra el virus no puede ser solo de los Gobiernos, como bien explica Paul Polman (y asumiendo que no todas las culturas confían de la misma manera en el Estado), enfrentarse a los retos actuales y futuros como sociedad depende de la co-responsabilidad de todos los agentes.

Los retos del Siglo XXI identificados en el III Estudio Marcas Con Valores, como son la disrupción tecnológica, la crisis climática y las brechas sociales, no solo se han manifestado durante la crisis del coronavirus, sino que han tomado mayor protagonismo. Se ha acelerado la necesidad de dar soluciones a estos riesgos.

Necesitamos contar con una perspectiva Triple Balance (económica, social y ambiental) y comprender la interdependencia de los niveles de realidad social y modelos de desarrollo planteados por José Luis Sampedro: el nivel tecnoeconómico (micro y macroeconomía), sociopolítoco (calidad de vida, necesidades básicas, grupos, clases, instituciones y poder) y axiológico (límites medioambientales, sistema de valores).

La colaboración de diferentes talentos pertenecientes a las humanidades y la ciencia nos permite construir y aplicar herramientas un poco mejores PARA el mundo, dibujar y recorrer el camino hacia el «ser y hacer, antes que parecer»; con el objetivo de co-construir una sociedad más justa, humana y sostenible.

Por un lado, existen propuestas como el Nuevo Contrato Social Progresista de Antón Costas, el establecimiento de un Estado Del Bienestar 4.0 de Javier Andrés y Rafael Doménech, la Economía del Bien Común de Christian Felber, la Doughnot Economics («economía rosquilla») de Kate Raworth, el Capitalismo Consciente de John Mackey y Raj Sisodia… que permiten tener alternativas al sistema actual.

Pero, por otro lado, el pesimismo y la distopía siguen presentes. El filósofo Byung-Chul Han afirma que el virus y esta situación «no vencerá al capitalismo» actual y la revolución del sistema no llegará a producirse, sino todo lo contrario.


El enemigo no es un virus, el enemigo somos nosotros mismos. ¿Y si asumimos nuestra parte de responsabilidad en aceptar, y contribuir a mantener, ciertas reglas del juego y dejamos de externalizar las culpas?


Como hemos visto, algunos evolucionan por emergencia de reputación (el consumo consciente es tendencia), otros por emergencia de negocio (ser responsable es más rentable) y otros por convencimiento de la emergencia climática (si no actuamos ya, no solo no llegaremos a cumplir los objetivos de la Agenda 2030 sino que no habrá vuelta atrás).

Entre los «supremacistas» y los «negacionistas», la sostenibilidad es entendida como un territorio de diferenciación, cuando es todo lo contrario: un territorio de autenticidad y de colaboración. Ojalá consigamos neutralizar la expansión de ese otro virus, más paralizador y maligno si cabe que el que ahora nos acecha, y alinearnos alrededor del bien común. Las B Corps parece que lo están consiguiendo.


Desde nuestras capacidades individuales debemos repensar nuestros modelos y reactuar desde la acción glocal para liderar el cambio.


 

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