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¿MARCA MEDIO LLENA O MEDIO VACÍA?

Somos conscientes de que los consumidores, como ciudadanos, esperan más que buenos precios y calidad. Incluso van más allá de las experiencias y buscan propósitos y valores creíbles. Pero no somos los únicos que los sabemos.

Por eso surgen campañas como la que traemos hoy. Campañas que apelan a una serie de valores y compromisos que la sociedad reclama en las marcas. Campañas que dejan el producto en un segundo plano y ponen a la marca corporativa como protagonista.

El caso de Pavofrío no es nuevo, quizás sí diferente por lo directo que se dirige a su público (las mujeres), pero no nuevo. La publicidad “emocional” o “social” cada día está más presente y va ganando terreno a la publicidad más orientada al producto. Y nos encanta. Muestra una tendencia hacia la conversación, poniendo a las personas en el centro, que es donde deben estar.

Sin embargo, a la hora de indagar un poco más nos encontramos con que en internet, el “termómetro” de las opiniones, hay diferentes posturas sobre este anuncio, generando un debate abierto que no queda exento de polémica.

Por ejemplo, Pablo Herreros, autor del blog Comunicación se llama el juego, cataloga el anuncio de brillante “y, lo que es más difícil, coherente con una política basada en la gestión ética”.

También nos encanta esta versión más neutral, donde Verne, el popular blog de El País, saca de la carta el nombre de los platos y lo baja a la realidad para contrastarlo con datos objetivos que corroboran que se trata de hechos que forman parte del día a día de miles de mujeres.

En el lado totalmente opuesto, encontramos el blog de El Diario de la famosa twittera Barbijaputa, quien realiza una elaborada crítica del anuncio, destacando que “a Pavofrío se le ha mezclado lo de apoyar nuestro empoderamiento, para conmovernos, con el querer convencernos de que seamos delgadas (consumiendo su producto). Inoculando así ahora el mensaje de que empoderarse está bien (novedad), pero sólo si estás delgada y, por supuesto, si eres blanca (lo mismo de siempre).”

También hay medios que se han hecho eco del anuncio pero desde un prisma bien distinto, ya que han publicado acerca de un posible plagio que afecta a un corto llamado El menú de ayer presentando en el concurso Jameeson Notodo Film Fest y que se parece “peligrosamente” al anuncio de Pavofrío.

Sea como fuere, si el fin del anuncio era ganar visibilidad, lo han conseguido. Si era generar diálogo sobre las desigualdades, también (he aquí un ejemplo). Ahora falta saber si este canto a las mujeres tiene una repercusión real tanto en la sociedad, como en la compañía.

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