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BURNING MAN: EL FESTIVAL CREATIVO DEL DESIERTO

“Una ciudad en el desierto. Una cultura de la posibilidad. Una red de soñadores y hacedores”. Así se presenta el Burning Man, un festival creativo que va mucho más allá de lo que conocemos, un espacio donde imperan los valores.

Qué es Burning Man

Tal y como lo describe Yorokobu en uno de sus artículos, podría ser algo así como una “masterclass de creatividad” ubicada en una ciudad efímera en el desierto que solo dura siete días, The Black Rock City. Concretamente en el desierto de Nevada, lugar donde en 2014 acudieron 65,992 participantes de 68 países de todo el mundo a conectar y a vivir experiencias que para muchos son “transformadoras”.

De hecho, como comenta el artículo de Yorokobu, “se ha convertido en un lugar de peregrinación para muchas personas que buscan despertar su ingenio. Incluidos Larry Page y Sergey Brin, los creadores de Google, o Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook”.

El caos y las fluctuaciones térmicas entre los cincuenta y los cero grados parecen encandilar a quien conoce el festival creativo, y sino que se lo digan a los compañeros de La Despensa, que tras descubrirlo allí por 2009 este año se han llevado a toda la plantilla.

Qué encontrar en Burning Man

Lo primero, inspiración. Sobre todo, destinada a dar un sentido de cultura, de comunidad, de compromiso.

Esta inspiración se rige por 10 principios establecidos por su co-fundador Larry Harvey en 2004:

  1. La inclusión radical
  2. El valor de regalar
  3. La desmercantilización
  4. La autosuficiencia
  5. La libertad de expresión
  6. El esfuerzo colectivo
  7. La responsabilidad cívica
  8. El no dejar rastro medioambiental
  9. La participación
  10. La inmediatez de las experiencias.

Con estos diez principios, los organizadores pretenden que los “festivaleros creativos” se dejen fluir, impulsando su entusiasmo, su creatividad y ante todo, su libertad, trasladando toda esta fluidez al mundo real. Esto, aplicando al mundo de la comunicación, puede ser todo un soplo de aire fresco.

Lo que sí que no se traslada al mundo real son las obras de arte y las instalaciones que forman el complejo de Black Rock City, ya que al acabar el festival queman a la imagen principal, el Burning Man, y se llevan sus instalaciones a otra parte, esperando que llegue el año que viene para retomar su inspiración donde la dejaron.

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